Ceci Muñoz de Arenys de Mar acerca el mundo del arbitraje a Legends

25 marzo, 2018

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Ceci Muñoz (1997) nació en Buenos Aires (Argentina) un 30 de junio. Con sus 20 años, vive en Arenys de Mar (Barcelona). El fútbol es posible gracias a los jugadores, los clubes, los entrenadores… pero también los árbitros. Y Ceci es árbitro de la subdelegación del Maresme. Legends ha conversado con ella sobre su vocación arbitral.

¿Cómo y con qué edad te interesaste por el arbitraje?

Me inicié a la edad mínima de 14 años (no me dejaron antes). Empezó todo a raíz de ver una chica pitar cuando éramos chiquititas (tengo una hermana melliza, nos hizo mucha ilusión e incluso, ¡nos enseñó las tarjetas! Fue muy divertido.

Otro día, a mi hermana Flor (también siendo pequeñas, quizá con 10 años) casi la amonestan por protestar, y el árbitro nos dijo “Por qué no pitas tú” y la respuesta fue “pues vale”. Eso quedó en anécdota hasta que mi hermano mayor, cuando cumplió 14 se hizo colegiado y entonces la decisión era clara: quiero ser árbitro de fútbol, sólo tengo que esperarme dos años.

 

En el fútbol se habla mucho de los jugadores, pero poco de los árbitros y, en general, sólo para hablar de los “errores arbitrales”. Sin embargo, sin vosotros sería imposible el fútbol. ¿Cómo vives (o vivís los árbitros) esta situación?

Es una situación complicada porque estamos casi siempre en el punto de mira de todos los participantes, ya sean espectadores o jugadores y técnicos.

Por mi parte ya he asumido hace tiempo que la afición criticará todo lo que vaya en contra de su equipo, esté acertada o no en mis decisiones, y lo mismo pasa dependiendo de qué periodista se trate. Digamos que son parciales y por eso llega un punto que resulta indiferente.

Aun así, sí que muchos jugadores se acercan a dar su opinión acerca de tu labor arbitral en el partido, ya sea buena o mala (evidentemente con respeto, te dicen que has estado muy bien o actúan de forma que evidencie su descontento).

En resumen, ya he aceptado que quizás hablen de mí sólo para recalcar lo que consideren “errores”, pero tampoco me importa. Soy árbitro y dirijo partidos porque me gusta, si encima tengo que estar pendiente del qué dirán de mí… Ya tengo suficiente en el terreno de juego jajaja.

 

¿Cómo percibes la situación del fútbol femenino en general? ¿Y del arbitraje femenino? En caso de que veas problemas, ¿qué acciones piensas que se podrían llevar a cabo para corregir dichos problemas?

Actualmente, en la comunidad de Cataluña, se están llevando a cabo campañas para potenciar el fútbol femenino. Además, podemos presenciar por televisión partidos de 1ª y 2ª división nacional.

Se está mejorando y apoyando el fútbol femenino, además del arbitraje femenino. Hay trabajo por delante, pero todo se consigue, “lo difícil sólo cuesta un poco más”.

 

¿Tienes algún o alguna árbitro favorito?

Ninguno en particular, pero sí que tomo como ejemplo a compañeros que están actualmente en 2ª B, como muestra de constancia, esfuerzo y sacrificio.

 

¿En qué ligas arbitras? ¿Fútbol femenino o todo tipo de fútbol? 

Actualmente dirijo 2ª división catalana y 2ª nacional femenina como árbitro, y de asistente puedo actuar en 3ª división nacional masculina y en la Liga Iberdrola.

 

¿Cómo te definirías como árbitro?

Dialogante cuando es conveniente, decisiva y firme.

 

¿A qué aspiras como árbitro? ¿Tienes alguna meta en el horizonte?

Siempre está la ilusión de llegar a la élite, pero de momento el objetivo a corto plazo es ascender a primera catalana y a Liga Iberdrola como árbitro.

 

¿Te gusta también jugar a fútbol o prefieres arbitrar?

Me gusta muchísimo más arbitrar. De vez en cuando juego, pero me termino aburriendo y queriendo dirigir el partido que estoy jugando.

 

Y, simplemente por curiosidad, ¿cómo se siente un árbitro cuando saca una tarjeta roja? 

Depende de la situación. Hay rojas que son evidentes y nadie te las protesta. Las que son por juego brusco grave hay que actuar rápido, porque si te ven dudar van a por ti y a intentar hacerte cambiar de opinión (comerte la cabeza, vulgarmente hablando).

También está la tensión de mantener el control del partido posteriormente, además de tener que soportar los aficionados del equipo que recibió la expulsión protestando, aunque hayas acertado.

Sacar una roja condiciona un partido, pero sólo la muestro si estoy segura, y si estoy segura no hay protesta que me valga y me mantengo firme.

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